Dejé la mochila y bajé a la calle, el aroma de otra civilización recorrió lo más profundo de mi ser. No sé cómo pude pensar en la evasión, pues no llevaba ni unos instantes en la ciudad y pensaba en ti. Con solo ver el tren, recordé cuántas veces lo hemos perdido. Más tarde al bajar al parque, cerca de la Mezquita Azul vi unos chicos que vendían trozos de sandía, por descontado que recordé tu cara. Al día siguiente, en el Gran Bazar reinaban Paz y Armonía, a quienes el sinfín de turistas que por allí paseábamos nos encargábamos de matar. Fue en este preciso instante cuando también pensé en ti, recordando tus palabras ante tan llamativos trajes. Harto de ver tiendas salí a tomar algo, un dulce, cómo olvidarte sabiendo que te viene muy justo comerlos, a tu salud devoré un hojaldre relleno de pistacho. Cenado ya pedí un té para matar la sed, y en la bebida me apareciste, sin duda nos tomaremos uno juntos. 12 del mediodía calle Beyazit, comprar, comprar, comprar. Un pañuelo, lo compro, violeta sé que te gusta. Qué es esto, un gato, que ojos, que se limpia en los peldaños del Topkapi, claro que estoy pensando en ti, tú y los gatos formáis un sujeto. Quise ver el Dolmabahçe aunque hice honor a tu actitud y por no tragarme la cola, me fui a la plaza de Taksim. Pensarás que de tanto pensar en ti no hubo tiempo para mí, pero te equivocas tuve más tiempo del que pensé, pero menos del que quise.

¿Qué somos? Simplemente fichas dentro de untablero de ajedrez. Muy típico. Ay! Con esos cuadraditos blancos y negros, queal mirarlos fijamente marean pero ¿no te estás desviando de lo importante? ¡Ah!Sí, lo olvidaba, por alguna extraña razón lo importante siempre acaba estandotras esas cosas que nos distraen y que a simple vista pues… no son imporantes.¿No son importantes los cuadrados, las casillas? Sin ellos ¿cómo desplazarnosentonces? Si eliminamos las casillas perdemos el camino y lo que hay que hacerentonces, las directrices, también son perdidas.
Bien, a lo que iba. Somos fichas de ajedrez,movidos por los hilos de alguien desconocido; ajeno a nosotros en la primerapartida, un simple conocido que pasaba por ahí en la segunda; en la tercera, sino jugamos con ese chico del polo azul oscuro nos sentimos raros: ahora esalguien con un traje chaqueta que se ha sentado hoy en este tablero al airelibre en el que vivimos y que nos maneja a su antojo. ¿Dónde queda lareflexionada estrategia que caracterizaba al otro dirigente? Y en este camino que sigue el trajeado ¿el fin justificalos medios? Nos sacrifica sin cesar solo porque quiere ganar. Y yo me pregunto¿los medios no pueden justificar el fin? Muchas veces, sin que siquiera nos loplanteemos, elegimos una meta, un destino, un fin (y al cabo), con la únicamotivación de aprovechar los medios que nos brinda. Suena paradójico, peroalgunas cosas elegimos hacerlas solo por vivir lo que hay de por medio, en elcamino, de sufrir esos baches y vivir esas alegrías, reír, ¿llorar? Solo parallegar a un final que puede ser neutral, que puede que resulte en tablas y quela simple satisfacción del camino te llene. Aunque no satisfaga al trajeado, yosé que al chico que del polo azul sí que lo llena y satisface el camino dellevar a cada ficha hasta el fin –sin ser ninguna menos que la otra ya que cadamomento, cada jugada, es decisivo- , y que el proceso de dar el jaque essimplemente el último eslabón, la última pieza que encaja en el mecanismo de lavida.

Acabo de volver de un lugar especial, una terraza en donde compartimos algo más que tabaco. Aquel instante me sirvió para grabarte en mí. Un tiempo: la noche, un lugar: la terraza, una acción: fumar, una postura: sentados, una persona: tú. No es una simple noche ni un triste lugar, ni una sencilla acción, ni una cómoda postura, eres tú. Y con eso me quedo, y con eso te recuerdo. Para no olvidarte jamás, juntos hicimos, juntos hacemos y juntos haremos, pero, malditos peros, juntos no siempre estaremos. Porqué… no lo sé, pero cada día que pasa te noto más distante, nuestro tiempo parece agotarse, habrá que cambiar la situación o dejarnos llevar por la corriente, como los peces muertos. Para entonces no podremos más que anhelar aquello, lo que nunca sucedió.

Las 22:36, enciendo un cigarro mientras veo pasar mis recuerdos. Pasan danzando, aquellos pertenecientes a los últimos meses, se acabó, todo lo que no haya hecho, ya no sale. Nuevas tareas, nuevas caras, nuevos amigos, nuevos amores… en fin, de todo lo que uno necesita para darle sentido a la propia existencia. Terminó, si apenas quedan dos o tres ratos y “flop” se esfumará aquello en lo que tanto tiempo hemos invertido. Y ha dado sus frutos ya lo creo, pero el final tiene un sabor amargo. El ansia humana no tiene final, cuando más tenemos, más queremos. Es inevitable, nunca nos conformaremos con nada. Pero, otra vez los peros, dónde se supone que tenemos que establecer los límites, yo no lo sé, nunca he entendido eso de las barreras. Por eso creo que lo mejor es hacerse el tonto y que pase lo inevitable, que al fin y al cabo es lo que estamos deseando. 22:42, se consumió el cigarro.

¡Qué bien se conduce cuando sabes! Pero nadie sabe conducir el barco del amor. Crees que con la experiencia aprendes pero no. Cada ocasión es nueva, sin patrón, ni guía, ni mapa, ni ayuda, ni nada… tú solo. Cuando estoy contigo, éxtasis que me embriaga, felicidad que me das… pero la tristeza inunda mis adentros al ver, que no podré ir más allá. Me confundes con tu mirada, ésa misma que anhelo al despertar. Me mareas con tus palabras, ésas mismas que necesito cada día. Yo creí que no crecía pero se hace muy grande, ya es cosa de dos, y por los dos ha de ser tripulada la nave. Quieres que te mire, que te escuche, que te hable, que te ame… y yo quiero lo mismo, y nos lo damos. Pero has puesto una barrera invisible que no quieres ver y que te oprime a ti más que a mí. Estoy en la jaula sin poder salir, o entras y me coges para conmigo volar, o me escaparé, pues ya he visto la salida. Me dijiste que arriesgara me dijiste que te quisiera, me dijiste que fuera contigo pero… malditos peros, qué se supone que debo hacer, ¿he de esperar o he de saltar? Tú decides, pues yo me cansé de ver que me quieres más que a ti.